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La IA se está ‘bebiendo’ el agua del mundo

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La IA podría consumir entre 4.2 y 6.6 mil millones de metros cúbicos de agua al año para 2027

¿Sabías que cada vez que generas una imagen con inteligencia artificial (IA), consultas un chatbot o reproduces una serie en streaming es como si abrieras la llave del agua y la dejaras correr e irse por el desagüe por varios minutos?

La IA no solo consume energía, también requiere enormes cantidades de agua. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para 2027, la inteligencia artificial podría usar entre 4.2 y 6.6 mil millones de metros cúbicos al año, más que toda el agua extraída anualmente en Dinamarca o la mitad de lo que consume el Reino Unido.

¿Por qué la IA necesita tanta agua?

“Primero, están los centros de datos que la sustentan, estos requieren enfriamiento constante para evitar sobrecalentarse y así garantizar un buen funcionamiento.  Además, los servidores consumen grandes volúmenes de agua en sistemas de refrigeración y humidificación.

Sucede como con un motor de automóvil, los procesadores generan calor extremo y, si no se enfrían adecuadamente, pueden fallar, corromper datos y provocar costosos tiempos de inactividad”, explica Lucas Barrionuevo, cofundador de Somos PURA, empresa especializada en purificación de agua.

En 2021, Google reportó que sus centros en Estados Unidos usaron 12.7 mil millones de litros de agua. Microsoft, por su parte, informó un aumento del 34% en su consumo durante 2022, debido al entrenamiento de modelos como ChatGPT.

Una IA más sostenible es posible

El reto no es frenar la innovación, sino garantizar que suceda de un modo responsable. Empresas, gobiernos y consumidores deben asumir su papel en la reducción del impacto hídrico de la IA:

  • Gobiernos: Implementar regulaciones para el reuso, filtrado y regeneración del agua en centros de datos.
  • Empresas: Desarrollar tecnologías más eficientes y optimizar procesos de enfriamiento.
  • Consumidores: Ser más conscientes del uso de la IA y exigir prácticas sostenibles.

Por su parte, para Leandro Barrionuevo, cofundador de Somos PURA, dice “la solución a este desafío depende de la cooperación conjunta de los distintos actores. En el caso de los gobiernos, la regulación puede marcar la diferencia al exigir un uso más eficiente del agua en los centros de datos y fomentar su reutilización”.

Además, establecer estándares claros para medir y reducir la huella hídrica es fundamental, al igual que impulsar la investigación en tecnologías que optimicen el consumo de este recurso. Estas acciones no solo mitigan el impacto ambiental, sino que también preparan a la industria para un futuro más sostenible.

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